El entrenamiento individual no es solo una buena forma de mantenerse en forma en los periodos sin entrenamiento. Entrenar solo también puede ayudar a mejorar el dominio del balón y la coordinación. Además, se puede ampliar el repertorio de fintas o aprender o mejorar una técnica de golpeo.
La ventaja decisiva del entrenamiento individual es que la dificultad se puede adaptar más fácilmente a un solo jugador que a todo un grupo de entrenamiento. Además, se puede dedicar de forma específica más tiempo a trabajar los puntos débiles del jugador.
Si el entrenamiento se hace solo, sin entrenador, también tienen un papel esencial la motivación y la autodisciplina. Da a tus jugadores tareas de dificultad media. Así la tarea es lo bastante exigente para asegurar una motivación básica. Al mismo tiempo, el ejercicio no es demasiado difícil, de modo que las ganas de superarlo no desaparecen en los primeros intentos.
Si el jugador hace las sesiones solo, esto también tiene efectos positivos en el desarrollo de su personalidad:
- El jugador aprende a organizarse, porque reserva un tiempo al día para hacer el entrenamiento.
- El jugador aprende a motivarse, porque no le animan sus compañeros ni su entrenador. Ayuda que los jugadores de entre 10 y 12 años tengan unas ganas enormes de moverse y jugar, así como un gran entusiasmo por lo nuevo.
- El jugador aprende a valorar su propio rendimiento, porque no recibe feedback de su entrenador. Pregunta a tu jugador de forma concreta si el entrenamiento individual le ha resultado fácil o difícil, para fomentar la autorreflexión. Reconoce también que el jugador ha hecho sus «deberes».